Un empresario aceitunero “campechano” y respetado por toda la política. Dirigentes de todos los espacios lamentaron la muerte violenta del jefe de la UCR riojana. Seguir leyendo...

Un solo balazo alcanzó para matar al diputado nacional Héctor Olivares. El tiro que salió de una pistola calibre .40 ni siquiera estaba dirigido a él, y la caprichosa trayectoria que recorrió en su cuerpo le destruyó varios órganos vitales y le provocó la agonía que comenzó la mañana fatal del jueves 9, cuando dos hombres lo atacaron a él y a su amigo, Miguel Yadón, y concluyó este domingo por la tarde, cuando los médicos del hospital Ramos Mejía dictaminaron su muerte.

Olivares, presidente de la UCR riojana y hombre clave en la campaña electoral con la que Julio Martínez pretende convertirse en gobernador, era descripto por quienes lo conocieron como un hombre “campechano, provinciano, de excelente trato con todo el mundo, muy solidario”. “Su forma de ser es de una tranquilidad y una paz atípica dentro de la política, nunca tuvo perfil confrontativo”, agregó una persona de su equipo.

El propio Martínez se quebró en llanto el jueves cuando habló por radio sobre Olivares. “La verdad, estoy muy conmovido por esto, la verdad no se entiende…una gran persona y ojalá que salga todo bien”, había dicho entre lágrimas.

Diputado nacional desde 2011, reelecto en 2015 y con mandato hasta el próximo 10 de diciembre, Olivares ocupaba un departamento en la zona del Congreso con Yadón, amigo de la infancia, y funcionario nacional de un organismo de transporte con asiento en La Rioja. La investigación policial indica que el ataque que terminó matando a los dos estaba dirigido a Yadón. Según la policía, el jueves a primera mañana, Juan Jesús Fernández y Juan José Navarro Cádiz esperaron en un VW Vento a Olivares y a Yadón en Rivadavia al 1.600, por donde solían caminar a diario para hacer ejercicio, y les dispararon a quemarropa. El objetivo del ataque había sido Yadón, quien fue víctima de una venganza personal no relacionada con la actividad política.

Olivares había nacido en la capital riojana el 18 de febrero de 1958, era casado y tenía dos hijos. Se había recibido en 1985 de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Córdoba, y en su llegada a la política se especializó en temas relacionados con la agricultura y las economías regionales. Ahora también ocupaba la presidencia de la Comisión de Transporte de la Cámara baja, e integraba como vocal las comisiones de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano; Agricultura y Ganadería; Asuntos Cooperativos, Mutuales y de Organismos No Gubernamentales; Economía; Deportes; y Economías y Desarrollo Regional.

Acaso impulsado por su propio apellido, se convirtió en productor de olivos y se radicó en Arauco, un departamento situado al norte de la capital riojana cuya principal producción son las aceitunas. Allí fue electo tres veces como concejal, y tal vez por eso se definía a sí mismo como “arauqueño” y “aceitunero”.

Conocida la muerte de Olivares, todo el arco político prodigó condolencias públicas sobre su la figura. La Mesa nacional de Cambiemos, el Comité Nacional de la UCR, los bloques de diputados del oficialismo y del Frente Para la Victoria, la vicepresidenta Gabriela Michetti, ministros como Patricia Bullrich y Rogelio Frigerio, el jefe del gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y muchos más lamentaron en las redes sociales la partida del diputado.

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