Marcos Peña, el titular del Banco Central y tres ministros de peso se sucedieron para atender la pulseada con el peronismo y la escalada del dólar. Mas detalles aqui...

 

Dólar, tarifas, inflación. Con ese cortinado de fondo, Mauricio Macri se vio obligado a jugar fuerte. Fue antes que nada una decisión política, en zona de riesgo, dirigida plenamente al frente económico. El jefe de Gabinete, el presidente del Banco Central, tres ministros de peso y los socios de Cambiemos actuaron y salieron a exponerse en una semana corta y electrizante, de apenas tres días de actividad. Por encima de ellos, sólo queda la figura presidencial: ese es en sí mismo un síntoma de la inquietud oficial.

En orden cronológico, la primera señal fue emitida por Marcos Peña. Y pudo advertirse de entrada que apuntaba pero trascendía a los gobernadores, con destinatario económico. Peña dijo en público lo que Macri ya maduró en privado: existe la decisión de vetar la ley sobre tarifas que empuja el peronismo en sus distintas corrientes, si el proyecto sale del Congreso tal como se lo conoce hasta ahora.

Fue bastante más que el título de una declaración más amplia reclamando "responsabilidad" a los jefes provinciales del PJ para desarmar la ofensiva en Diputados, según traslucía el gesto de Peña y se admite en medios oficiales. La alternativa de recurrir al veto presidencial, por encima de las hipótesis sobre posibles costos políticos, fue al mismo tiempo proyectada con perfil de "fortaleza" frente al circuito económico y no sólo ante la versión más reducida pero visible e impactante de los mercados.

Por supuesto, las conversaciones traducidas como presiones buscan un efecto concreto en cuanto al proyecto opositor, sobre el cual diputados del bloque federal y del massismo trabajan para amortiguar o diluir la rebaja del IVA que acompaña en el texto a la revisión y recálculo de tarifas.

Precisamente el capítulo impositivo es el que más preocupa a los gobernadores, el "único", según difunden legisladores de ese sector frente a los pronunciamientos públicos de media docena de jefes territoriales cuestionando la iniciativa.

Las señales y gestiones no sólo involucran a Peña. Rogelio Frigerio es más que activo en ese tablero. Y las líneas de trabajo no se agotan allí. El oficialismo se prepara para el debate en Diputados y mantiene abierto un interrogante sobre lo que pueda pasar después en el Senado. Por lo pronto, y también para evitar que las tensiones tiñan toda la relación entre el Gobierno y el PJ de los gobernadores, intentan en estas horas armar una grilla de proyectos a tratar la semana que asoma.

Ayer mismo, hubo contactos para definir el temario y el andar legislativo de los próximos días. Se admite de hecho el debate sobre tarifas y al mismo tiempo se formaliza una sesión para tratar iniciativas que vienen de postergación en postergación: mercados de capitales y defensa del consumidor, en primer lugar. La idea central es no dar idea de agenda monotemática o de parálisis.

De eso hablaron Frigerio, Emilio Monzó y el jefe del bloque de senadores peronistas, Miguel Angel Pichetto. No es un dato menor que haya trascendido la participación activa y no discontinuada de Monzó en este tipo de conversaciones. El presidente de la Cámara de Diputados viene de realizar una prematura movida, intempestiva según sus críticos internos: la decisión de no intentar en las elecciones de 2019 un nuevo período en la Cámara expresa un elemento ineludible sobre las internas del poder y su vieja pulseada con Peña y el ala menos política del Gobierno.

Por supuesto, las tensiones tienen otros ingredientes. Según el caso a tratar, el peronismo también expresa desacoples entre sus protagonistas. Algunos gobernadores dejan trascender que los posicionamientos, por ejemplo en la pulseada de las tarifas, deberían ser leídos más en función de las finanzas que de estrategias políticas. Señalan que las provincias mejor paradas en ese terreno mantienen diálogo fluido con el Gobierno, pero serían menos permeables a las presiones. En ese grupo anotan a San Juan, Tucumán, Santiago del Estero y Santa Fe, entre otras de diferente color partidario. Y en la otra nómina registran a Córdoba, Entre Ríos, Tierra del Fuego y, por supuesto, Santa Cruz.

No es admitido abiertamente, pero algunos gobernadores no esconden que las relaciones con los diputados de sus distritos expresan problemas de afinamiento y por momentos, contradicciones visibles. El vínculo con los senadores es más armónico, más allá de algún caso puntual de desajuste de sintonía con Pichetto, reconocido como principal operador legislativo.


El tema de las tarifas todavía debe agotar algunas instancias: lleva ya unas cuantas semanas y consumirá aún varios días. Decisiones más urgentes reclamó la escalada del dólar, por la electricidad que genera: a los problemas de naturaleza internacional, se sumaron los componentes locales y la amenaza real de su impacto en la inflación, persistente.

Federico Sturzenegger recibió de hecho un respaldo renovado de Macri. El presidente del Banco Central adoptó medidas muy fuertes para tratar de frenar y contener el dólar, cuyo impacto más amplio en la economía y no sólo en materia de precios ya es motivo de debate, como antes. Sus defensores, aún en medio del desgaste que le supuso el cambio de meta inflacionaria, señalan que antes de diciembre la inflación estaba más controlada y seguían anotándose cifras de mejora y crecimiento.

No sólo el jefe del Central debió colocarse en primer plano. También fue el turno de los ministros de Hacienda y de Finanzas, Nicolás Dujovne y Luis Caputo. Ayer, temprano y en conferencia de prensa, salieron a anunciar el objetivo de una mayor baja del déficit, que algunos economistas proyectaban como posible, y a asegurar que el país no tendrá problemas de financiamiento.

 

 

Para completar, en paralelo con a esos movimientos de gestión, el oficialismo se mostró políticamente. Elisa Carrió estuvo en Gobierno y luego en Olivos. Nada reservado: imagen pública en los momentos más tensionantes del dólar. El mendocino Alfredo Cornejo salió expresamente a suscribir la posición oficial frente a la jugada opositora por las tarifas, del mismo modo que Mario Negri, a la cabeza del interbloque, trabaja en el armado para el debate y para oxigenar la agenda de Diputados con otros temas. Lo de Cornejo añade un dato: es el jefe provincial de mayor peso con que cuenta la UCR y puesto al frente de la conducción radical le agregó volumen partidario a la relación con el macrismo.

El Gobierno respiraba anoche un poco más aliviado, pero no más que eso. La semana que viene serán evaluados día a día los números. Los de la economía y también los de la política.

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