Hubo ausencias en el FpV, en el massismo y en Argentina Federal, entre los que asistieron a la sesión especial. Mas detalles aqui...

El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, prometía levantar la sesión a las 12 en punto si no se conseguía el quórum necesario con 129 diputados. De acuerdo a lo que indica el reglamento, faltaban cinco minutos para el tiempo de espera establecido y la pantalla gigante marcaba 128 legisladores presentes. Finalmente, entre gritos de bronca y risas de incredulidad la sesión se levantó y empezaron los pases de factura.

“Tomen lista”, gritaba una diputada en el recinto. Lo cierto es que ya muchos bloques empezaron a hacerlo. Del Frente para la Victoria –espacio que promovió la sesión especial contra las tarifas- faltaron tres: la chaqueña Analía Rach (está con licencia por maternidad), el santacruceño Juan Vazquez y el bonaerense Francisco Furlan. “Uno de ellos estaba enfermo”, afirmaban.

El cordobés del unibloque Concertación Forja, Juan Manuel Pereyra, quien actúa como aliado del FpV, tampoco llegó.

En el Frente Renovador, Facundo Moyano, fue el único ausente. Según voceros del partido está de viaje.

Los tres diputados de Evolución, la fuerza de Martín Lousteau -quien también es legislador nacional- no se hicieron presentes.

Por parte del bloque de los gobernadores, Argentina Federal, faltaron dos. El ex gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera es uno de ellos junto con el bonaerense Oscar Roberti. Uno de ellos también está de viaje, remarcaron.

Del Frente Cívico por Santiago, que cuenta con seis integrantes, acudieron sólo dos: Norma Abdala de Matarazzo y la ex gobernadora Claudia Ledesma.

“El problema es que Alfredo Olmedo se levantó”, se quejaban varios. La diputada Graciela Camaño incluso pidió la palabra para denunciar una “maniobra oscura” en relación al ingreso del diputado del PRO de Córdoba, Javier Pretto, que se acercó a hablar con Olmedo minutos antes de que éste se retirara. “Lo que pasó es bochornoso. Fue una jugada para dejar la sesión sin quórum” se quejó.

Lo cierto es que la presencia de Olmedo mientras se esperaba el quórum era una sorpresa. Si bien tiene un unibloque, su postura fue siempre cercana a la de Cambiemos, lo que hace extraño pensar que la oposición lo contara para garantizar el quórum.

Así, la mirada se trasladó a otros bloques más pequeños provinciales. “De los santiagueños yo sólo vi a tres y son seis”, señalaba un diputado del FpV.

La llegada tarde del misionero Daniel Di Stefano también fue clave. Si entraba antes, cuando Olmedo todavía estaba sentado, el quórum se hubiera alcanzado.

Mientras cada bloque repasa sus listas, sigue la búsqueda de culpables para poder explicar cómo se les escapó de las manos una sesión que hubiese sido un duro golpe mediático contra Cambiemos.

 

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