En los últimos días, FaceApp se ha convertido rápidamente en un fenómeno viral, pero pocos han advertido los riesgos que implicaría su uso.

FaceApp es la nueva tendencia de las redes sociales, una aplicación que regresa a las plataformas digitales luego de viralizarse por primera vez en 2017. ¿Qué novedad trae ahora? Transforma la apariencia del rostro envejeciendo de manera muy realista a cualquier persona.

La aplicación, que ya cuenta con millones de descargas, emplea diversos algoritmos avanzados a través de una forma de inteligencia artificial conocida como red neuronal, permitiéndole escanear los rostros para modificarlos radicalmente.

¿Qué información recopila FaceApp?

Aunque es un medio de entretenimiento y tiene fines ‘inofensivos’, el utilizar la aplicación podría comprometer la privacidad de los usuarios. La preocupación nace de los permisos que solicita FaceApp, obteniendo un fácil acceso a la cámara y a la galería de imágenes de los smartphones.

A pesar de que muchas aplicaciones piden este tipo de permisos, el problema con FaceApp es que no deja del todo claro, a través de su política de privacidad, qué sucede con todos los datos que los usuarios le otorgan, condiciones que no se actualizan desde enero del 2017.

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De acuerdo a los términos y condiciones, la aplicación recolecta todo el contenido multimedia generado por los usuarios y advierten que “cuando publicas o compartes información asociada como el nombre de usuario, ubicación o foto de perfil, serán visibles al público”.

Asimismo, cuando los usuarios aceptan estas cláusulas, FaceApp obtiene una “licencia perpetua, irrevocable, no exclusiva, sin royalties, totalmente pagada y con licencia transferible” para “usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados, distribuir, realizar públicamente y mostrar” los resultados obtenidos.

La compañía asegura que esta información no la vende a terceros sin el consentimiento del usuario, sin embargo, aquellos que son parte del mismo grupo de empresas o que se conviertan en ‘afiliados’ sí pueden tener acceso a estos datos.

De acuerdo con el abogado Michael Bradley, de Marque Lawyers, “cualquiera que haya puesto su cara online junto con su nombre y otros datos de identificación, ya es muy vulnerable de ser capturado digitalmente para futuros usos de reconocimiento facial”.

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